4 maneras en que las madres de niños con TEA pueden descansar del estrés diario

La maternidad es quizá la más auténtica expresión del amor, porque no se manifiesta etéreamente en buenas intenciones, sueños de felicidad o deseos románticos, sino en acciones muy concretas: sacrificio, esfuerzo, paciencia, tolerancia, comprensión y, muchas veces, sufrimiento.

Y si ello es cierto para todas las madres del mundo, resulta un poquito más cierto aún cuando se refiere a las madres de niños con autismo. 

Desde el momento mismo en que reciben el diagnóstico de TEA para alguno de sus hijos, y quizá dejan salir algunas lágrimas, ya tienen conciencia de que a ellas la vida les exigirá aún más sacrificio, esfuerzo, paciencia, tolerancia y comprensión que a las madres de niños de desarrollo típico

Y si bien es cierto que en la aventura de criar un niño con autismo hay muchos momentos de sufrimiento, frustración, agobio y agotamiento, es igualmente cierto que los pequeños progresos de nuestros hijos con TEA, sus logros y éxitos, nos hacen sentir una alegría que simplemente no puede compararse con nada.

Sin la menor duda, las madres de niños con TEA son unas heroínas. Sin embargo, incluso las heroínas más valientes requieren de vez en cuando de un momento de descanso que las ayude a liberar el estrés.

Por eso hoy queremos proponerles cuatro maneras sencillas de relajarse, aclarar la mente y recargar baterías en solo 30 minutos.

1. Date una ducha caliente. Te permitirá relajar tus extremidades, así como cualquier otro músculo sobrecargado que te esté produciendo dolor. También te ayudará a hallar claridad mental. Un gel de baño de lavanda es un recurso insuperable para relajar mente y cuerpo en la ducha.

2. Esucha música suave. La música es perfecta para aliviar los sentimientos de tristeza y ansiedad. En solo unos poco minutos es capaz de sacarte del abismo de tus preocupaciones y devolverte a la alegría, desde la cual serás capaz de ver tus problemas con una perspectiva renovada.

3. Camina. Dar una caminata de 30 minutos hará que tu cuerpo libere endorfinas, las cuales juegan un importante papel en el alivio de una variedad de padecimientos físicos y propician la relajación. Caminar, además, es un excelente ejercicio cardiovascular y ayuda a salir del estado de ánimo depresivo.

4. Lee. Sumergirse en una buena novela puede ser una magnífica manera de desconectarse del estrés diario asociado al hecho de ser madre de un niño con TEA. Al mismo tiempo estarás enriqueciendo tu capital cultural. 

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