Es posible diagnosticar el autismo a través de un examen de sangre

Los tres años es la edad a la que normalmente los síntomas comienzan a hacerse presentes. Para los padres, la toma de conciencia suele ser progresiva: al principio intuyen confusamente que algo no anda del todo bien con su hijo; luego empiezan a notar con agustia que el niño nunca mira directamente a los ojos o que se está tardando demasiado en pronunciar sus primeras palabras.

Comienza entonces un largo pereginar de médico en médico. Ninguno sabe explicarles qué ocurre con su hijo, hasta que finalmente dan con el especialista capacitado para proporcionarles un diagnóstico confiable: se trata de autismo. Puesto que la mayoría de los padres tiene apenas un conocimiento rudimentario sobre lo que es este trastorno, al dolor producido por el hecho de que su hijo lo padece se une una angustiante incertidumbre, un no saber con qué están lidiando y qué deben hacer. Es un momento difícil, al que ya nos hemos referido en artículos anteriores

Sin embargo, científicos del Instituto Politécnico Rensselaer (EE UU) aseguran que de ahora en adelante los padres podrán ahorrarse todas esas angustias gracias a un sencillo examen de sangre, a través del cual se podría determinar, con un alto grado de precisión, si el recién nacido desarrollará TEA o si es neurotípico. 

De acuerdo al portal muyinteresante.es, los investigadores sometieron a un estudio comparativo las muestras de sangre de 159 niños, cuyas edades oscilaban entre los 3 y los 10 años, y de los cuales 83 tenían diagnóstico de TEA, mientras que los 76 restantes habían sido clasificaos como neurotípicos. Su conclusión fue que «los niños con TEA muestran diferencias en algunos procesos metabólicos, como en el metabolismo del carbono uno mediado por el folato (FOCM) o en la transulfuración (...) Las sustancias o metabolitos derivados de estos procesos difieren entre los niños autistas y los niños neurotípicos. Estos metabolitos se pueden encontrar en la sangre». Por lo tanto, «mediante el análisis de los metabolitos del FOCM y de la vía de la transulfuración se podía clasificar a un niño como autista con una precisión del 97,6% o como neurotípico con una probabilidad del 96,1%»

El director del estudio, Juergen Han, afirmó que «el método diagnóstico presentado en nuestro trabajo es el único capaz de clasificar a un individuo en función de que presente un TEA o un patrón neurotípico. No conocemos ningún otro método capaz de hacerlo utilizando cualquiera de los biomarcadores empleados en nuestro análisis y sobre todo con el grado de precisión que hemos logrado alcanzar».

Sin embargo, Han y su equipo de investigadores conciden en que aún se necesitan estudios adicionales que confirmen estos importantes resultados.

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