3 estrategias para comunicarte mejor con niños con TEA

Si eres familiar o maestro de un niño con autismo y sientes que, a pesar de que eres bien conciente de su naturaleza especial, te está resultando difícil comunicarte con él, aquí te facilitamos tres estrategias muy sencillas que te serán de gran ayuda para lograr que él o ella te entienda. 
Presta atención:

  1. Acorta tus oraciones
  2. Haz preguntas precisas y solo las necesarias
  3. Explícale gráficamente qué quieres decir.

Profundicemos un poco en cada una de ellas.

 

Acortar oraciones
En nuestro lenguaje oral cotidiano, lo normal es que usemos muchas más palabras de las que realmente necesitamos para expresar una determinada idea. Fíjate:
"Ana, mi amor, estoy muy cargada... ¿Por qué no le haces un favor a tu mamá  y me subes la cesta con la ropa sucia".
Se puede transmitir la misma idea con menos palabras y dando más protagonismo a los gestos. Así:
"Ana (mientras le extiendes la cesta con la ropa sucia) ayuda a mamá; sube (y comienzas a subir las escaleras, mostrándole qué hacer).
Usa oraciones cortas, precisas. Y en lugar de reforzar tu mensaje con mayor cantidad de palabras o con vocativos, los cuales en realidad no son más que ruido en la comunicación y no aportan ninguna ayuda, válete de los gestos, que son con las ilustraciones que apoyan el texto escrito que produces a través de tu voz.
De acuerdo al portal web Autism Games, que nos ha servido de fuente principal para este post, las oraciones que uses para hablar con un niño con TEA deben ser solo entre 1 y 3 palabras más largas que las él mismo emplea para comunicarse contigo.

 

Solo las preguntas necesarias
Como dicen en Autism Games, "si vas hacerle una pregunta a un niño con autismo, que sea una pregunta de verdad". 
¿Qué significa eso? Que debes preguntarle sobre cosas que tú realmente necesites saber, sobre las que solo él o ella tienen la respuesta. ¿Quieres jugo o café con leche? ¿Tienes sueño? ¿Te estás sintiendo mal del estómago?
En cambio, preguntas retóricas del tipo: ¿qué color es este?, ¿qué edad tienes?, ¿a qué colegio vas?, aunque normalmente parezcan una forma adecuada de iniciar una conversación, en el caso de un niño con autismo solo lograrán entorpecer el proceso comunicativo, lo que trae como cosencuencia el silencio del infante con TEA y la frustración y la incomodidad por parte del adulto.

 

Ayudas visuales
Los niños con autismo que no hablan en absoluto, o muy poco, suelen observar con atención todo lo que tú haces. Aprovéchalo.
Si por ejemplo quieres explicarle cómo comer educadamente, o como doblar  guardar una franela, ¡simplemente muéstraselo! No necesitas acompañar la exposición visual con explicaciones detalladas y abundantes que podrían agobiarlo. Solo dile: "mírame". Y procede. Y, naturalmente, repite si es necesario. 

 

Quizá los primeros días te resulte un tanto difícil: tus oraciones serán todavía un tanto largas y quizás sea duro quitarnos la costumbre de hacer preguntas retóricas para estimular la comunicación. Pero si aplicas estas estrategias en tu día a día con un niño con autismo, de seguro verás resultados. ¡Adelante!

 

 

 

 

 

 

 

 

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