3 claves para que tu hijo con TEA practique natación de manera segura (II)

Como sabes, los niños con autismo sienten aversión por ciertas texturas, sobre todo por aquellas que nunca antes han experimentado. Por eso es importante asegurarse desde casa, y con la participación del instructor de natación, de que todo el equipamiento salvavidas, así como la figura misma del salvavidas, le resulte familiar a tu hijo con TEA. Para lograrlo, sigue estos tres consejos:

  1. Háblale a tu hijo sobre el rol del salvavidas, como si se tratase de un cuento. Por ejemplo: “cuando vamos a la piscina, un salvavidas nos vigila mientras nadamos, asegurándose de que estamos seguros. Los salvavidas tienen un silbato. Si lo hace sonar, debemos detenernos y esperar instrucciones del salvavidas. Él podría tratar de hablarte. Es muy importante que escuches lo que el salvavidas tiene que decirte y que no salgas corriendo”.
  2. Cuando llegues a la piscina, muéstrale a tu hijo dónde se encuentra el salvavidas. Más aún: preséntaselo, y explícale al salvavidas que tu hijo se encuentra en el espectro autista y que por tanto es probable que no entienda oraciones como: “mira bien antes de saltar” o “no saltes sobre otros nadadores”. Pídele que se comunique con tu hijo en un lenguaje conciso y sencillo.
  3. Junto con su instructor de natación, ayuda a tu hijo con TEA a familiarizarse con el equipamiento de rescate, y practica ejercicios de rescate, de modo que, si llega a presentarse una situación preocupante, el niño ya sepa qué hacer.

 

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